Nachbar sobre la afición: “esperamos que en nuestra casa sea muy loco, un infierno verde”

El entrenador del equipo de baloncesto sevillano valora los esfuerzos de la afición bética desplazada a Madrid para el primer partido de liga.

Un centenar de personas acudieron a Madrid para animar al equipo verdiblanco en su primer partido de la historia en la liga ACB de baloncesto. algunos eran aficionados del Caja de toda la vida (antiguo nombre del club) pero una gran cantidad de ellos formaban parte de peñas del Betis afincadas en la capital.

Este es el caso de la Peña Bética Valdemoro, que acudió con 83 seguidores al Barclaycard Center de Madrid. José María Cáliz, presidente de la peña, reconoció a varios medios de comunicación que acudieron a apoyar al equipo a pesar de no ser muy asiduos al baloncesto. Pero aseguran que desde que el Betis se hizo cargo del club están “a tope” con el equipo al igual que han apoyado incondicionalmente a otras secciones del club como el equipo femenino o de fútbol sala. “A nosotros no mueven el escudo y los colores”, afirmó Cáliz, que admitió que aún tienen trabajo por delante: “El otro día en un amistoso en Fuenlabrada alguno pedía un fuera de juego”.

Un infierno verde en casa

En 8 de las 16 ciudades en las que hay equipos de la liga Endesa existen peñas béticas como la de Valdemoro. Si siguen su ejemplo al Betis Energía Plus no le va a faltar apoyo esta temporada. Es lo que Zan Tabak, entrenador del equipo, bautizó como “el efecto Betis”. “Han estado inmensos”, dijo tras el partido. “Solo recuerdo dos equipos, de mi época de jugador, con tantos aficionados: Fenerbahçe y Real Madrid. Espero verlo el jueves en nuestro pabellón”.

El curso pasado hubo partidos fuera de casa en los que hubo uno o ningún aficionado. “Si fuera es así, esperamos que en nuestra casa sea muy loco, un infierno verde”, deseó Bostian Nachbar, máximo anotador del partido con 30 puntos.

“La masa social que nos aporta el Betis es importante y tenemos que aprovecharla”, comentó Berní Rodríguez director deportivo y antiguo jugador del equipo. La temporada pasada apenas llegaba a los 1.500 y en esta ya va por los 3.500. “Eso es gente del Betis, porque en Sevilla los colores, para un lado o para otro, tiran muchísimo”, apuntó Germán Moya.

Sobre los aficionados sevillistas o cajistas molestos con el cambio de nombre Cáliz entiende la “frustación, su rabia, llámalo como quieras, pero fue su club el que no apostó. No hizo nada por ayudar a un equipo de la ciudad. El Betis sí lo hizo, sin ningún interés, pero por supuesto, si te ayudo tienes que llevar el escudo. Y eso le ha hecho crecer. Es la marca Betis”, explicó. El cambio de denominación del equipo, advirtió Moya, solo tiene una parte negativa: “Ahora se llama Betis. ¿Y sabes lo que significa? Sufrimiento sin fin”.

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