Fútbol Nacional

De la cochera a la Copa del Rey, la historia de Benjamín Zarandona

Algunos futbolistas son hijos del juego de calle y de improvisación, cuando la ausencia de un terreno de juego y de un balón en condiciones obligan a esmerarse para divertirse. Benjamín Zarandona es uno de estos.

El jugador pucelano de origen guineano ha desarrollado su fútbol desde la cochera de cerca de su casa, donde jugaba con su hermano hasta que se fijó en él el Valladolid. Una vez en el equipo de su ciudad, donde progresó poco a poco hasta ser el único de su camada en pasar del equipo juvenil al primero, Zarandona logró hacerse un hueco en la élite del fútbol español, donde destacó sobre todo jugando con el Real Betis Balompié, cuadro en el que estuvo militando por ocho temporadas desde el año 1998.

De hecho la gran etapa del centrocampista pucelano empezó con una decepción, es decir el descarte del grupo de convocados para el mundial 1998 por parte de Javier Clemente, entonces entrenador de la selección española. “Yo había sido convocado en el grupo grande de la primera concentración y sabía que era complicado ir al mundial. Finalmente Clemente decidió dejarme en casa y, tras superar la decepción, viví el mundial como un hincha más y proponiéndome mejorarme de ahí en adelantecomenta Zarandona en exclusiva para el sitio de Bwin, que en aquel verano sería buscado por Luis Aragonés para integrar el plantel del Betis.

El Sabio de Hortaleza, sin embargo, estuvo solamente pocos días entrenando al ex Valladolid, ya que después de unas incomprensiones con la directiva verdiblanca decidió marcharse para dejar el lugar a Javier Clemente, que volvió a encontrarse con Zarandona y apostó mucho por él. “Al principio no se creía que yo era medio bilbaíno, después le expliqué que mi padre era de ahí y a partir de aquel momento empezó una excelente relación. Javier dice siempre las cosas a la cara y me ha ayudado a mejorar mi juego y mi rendimiento” asegura el ex jugador.

Zarandona, que hoy en día se divide entre colaboraciones periodísticas y un proyecto de educación en un orfanato en Guinea a través del fútbol, fue uno de los componentes de un Betis histórico que se coronó campeón de la Copa del Rey en la temporada 2004-05 y, sobre todo, consiguió la clasificación a la Champions League en la campaña siguiente, un hito irrepetible por parte del club sevillano.

Durante aquellos años Zarandona fue uno de los pilares del vestuario bético y pudo compartir jugadas y momentos con fenómenos como Finidi, Denilson, Joaquin y Alfonso, que según él era un delantero que “podía meter gol en cualquier momento”. Sin embargo fue sobre todo con Finidi que Zarandona estrechó un importante vínculo de amistad, algo que se originó desde los primeros días del pucelano en Sevilla, cuando iba a dormir a su casa mientras buscaba una.

Ahora empeñado en el lado social del fútbol, Zarandona recuerda siempre el lado más emotivo del fútbol, que es el que lo ha acompañado durante su carrera y sigue motivándole ahora.

 

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